En el taller de dibujo la profe Hanna Chomenko preparó casitas de papel plegado para que las niñas las colorearan a su gusto, acompañadas de kirigamis de familias que les mostró como inspiración. Cada una le dio vida a su propia historia.
Monse, una de las pequeñitas, es una niña preciosa llena de ideas propias. Coloreó su casita con detalle y personalizó a sus integrantes con lápiz, creando una familia única.
Luego se unieron tres niñas que venían del taller de cerámica. Una de ellas, sorprendió a todos: logró hacer su personaje y su casita con mucha dedicación.
Al final llegó otra niña que, aunque se incorporó tarde, trabajó tranquila y súper concentrada en su casita hasta terminarla.
¡Cada trazo cuenta quiénes son y cómo ven su mundo!